Posteado por La Oreja de Van Gogh | En la categoría Todos los posts
Cómo vuela el tiempo, todavía sentimos que la gira de verano acaba de comenzar y resulta que en muy pocos días termina julio. Nos encanta ver que nuestros conciertos no son acontecimientos que se copian y se pegan noche tras noche sino que crecen a diario. Ninguno es igual al anterior y la gente, los distintos lugares y vosotros mismos, el público que nos venís a ver, conseguís que nuestra gira sea totalmente impermeable a la rutina, probablemente el más terrible de los enemigos que la música y la creatividad puedan tener.
Nuestra cámara de fotos, la hermana pequeña de la cámara de vídeo que tantos tesoros nos deja, se empeña en hacerse un hueco aportando por su parte más y más recuerdos de esta gira inolvidable. No es culpa suya si lo que capta no es del todo serio ni profesional. No responsabilicemos entonce a la máquina de, por ejemplo, la escalofriante caligrafía con la que alguno de nosotros firmó un autógrafo, de la forma en la que matamos el tiempo en los aeropuertos o del inédito retrato de la inquitante anomalía en el sistema de control de transpiración que uno de nosotros padece.
Recordad que estas fotografías son totalmente casuales y personales, por eso carecen de calidad técnica y nunca ganarán ningún premio… En cualquier caso nos encanta compartir todo esto con todos vosotros.
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Incluso en los meses de verano en los que los conciertos se multiplican y ocupan prácticamente toda nuestra agenda surgen de vez en cuando propuestas especiales que nos recuerdan que nuestra labor puede etiquetarse de cualquier manera menos de trabajo. Esta vez se trataba de un concierto exclusivo en Roma con el que hemos disfrutado como niños, recargando de paso fuerzas para continuar con las actuaciones por España.
Ya estamos recopilando y organizando todos los recuerdos que nos llevamos de los pueblos, ciudades y países que estamos visitando. Muy pronto compartiremos todo aquí con vosotros, o lo que es lo mismo: donde siempre y con los de siempre.
Pero ahora, para todos vosotros, un viaje en el tiempo por la Roma Imperial. Recomendamos a las personas más impresionables que cuando escuchen el desgarrador testimonio del gladiador se repitan para sí mismos una y otra vez que tan sólo se trata de ficción.