La Oreja de Van Gogh publica Guapa, su nuevo álbum que celebra el 10º aniversario de la formación del grupo

La Oreja de Van Gogh

Guapa

“Guapa es la historia de quien no se da por vencido en el maravilloso viaje de encontrarse a uno mismo”, escribe La Oreja de Van Gogh en el libreto de Guapa, su cuarto álbum de estudio. Han pasado diez años desde que Pablo Benegas, Xabi San Martín, Álvaro Fuentes y Haritz Garde convencieron a Amaia Montero para que fuese la voz de un grupo que comenzaba a andar, con la ilusión como principal garantía. Hoy, una década después, LOVG ha vendido cinco millones de álbumes en todo el mundo y conseguido 25 Discos de Platino en España y 26 en América, con una obra tan cuidada como selecta: tres discos de estudio, un álbum en directo y un DVD.

Guapa es un álbum especial por lo que tiene de aniversario, de celebración y de culminación. Consecuente con su manera de trabajar, LOVG no se ha precipitado con Guapa (su anterior disco, Lo que te conté mientras te hacías la dormida, se publicó en 2003), se ha tomado las cosas con cierta calma y el resultado de este cuidado en la composición, arreglos y grabación vuelve a dar frutos: una docena de nuevas canciones fieles a un estilo que ha marcado las directrices del pop español durante la última década. Guapa es LOVG más fuerte, con mayor dureza en el tratamiento de las canciones, con la madurez que da el tiempo y con una actitud seria y consecuente. En Guapa están representados los patrones musicales de la banda de San Sebastián, esos que han convertido su obra en canciones con identidad propia. Guapa es LOVG con más energía que nunca.

El álbum se abre con Noche (“Son tan fuertes mis latidos, que el sonido de mi voz no se escucha cuando a gritos pide que me haga mayor”), un medio tiempo que deriva hacia el rock con la dinámica de LOVG. El primer single del álbum es Muñeca de trapo (“Me abrazaría al diablo sin dudar, por ver tu cara al escucharme hablar”), que comienza con la voz de Amaia envuelta en sintetizadores y un crescendo que llega a un estribillo enérgico apoyado por guitarras duras y distorsionadas. Canción fuerte, a caballo entre la balada y el medio tiempo y que aborda temas que son comunes en el álbum: el silencio, la incomunicación, lo perdido, lo imposible... Un puente que enlaza Guapa con la obra anterior de LOVG.

Dulce locura (“Vendo el inventario de recuerdos de la historia más bonita que en la vida escuché”) es otra canción de añoranza que mezcla un piano de fraseo clásico con intensidad rock. Perdida (“Yo crucé la línea blanca un día, fue una noche con su amanecer. Puse un par de rombos en mi vida, hice un viaje al mundo que no ves”) tiene cierto aire gospel sostenido por programaciones y desemboca en pop de gran dramatismo. Vuelve (“Un cumpleaños más sin ti, un regalo sin abrir”) mantiene la intensidad y trata del abandono sobre una base de guitarras distorsionadas y sintetizadores. Escapar (“De pronto tú, y mi reloj vuelve a marcar el tiempo. De pronto yo, y tú tan guapo que ni sabes verlo”) canta a la esperanza enlazando reggae y pop, un sello de identidad en todos los discos de LOVG.

El ecuador de Guapa llega con Irreversible (“Como hacer un surco en un vinilo o pintar un trazo en un Van Gogh, mi corazón se ha vuelto irreversible desde el momento que el destino lo marcó”), una balada que comienza con guitarras acústicas y trémolo que aportan clasicismo. A diez centímetros de ti (“A diez centímetros de ti, a diez años luz de mañana, que importan las ciencias exactas si tú y yo somos así”) muestra la cara más electrónica y dinámica de LOVG, también aderezada con rock. La canción V.O.S.  (“Si algún día nos cruzamos, no respondas ni hagas caso a los subtítulos que bajo mi sonrisa sabes ver”) adopta un aire desenfadado con cierto aroma añejo a cabaret, a los 70. Apareces tú (“Y de repente apareces tú, mientras me hablas hago que estoy dormida”) tiene cierto regusto a los 60 en el estribillo, mientras Manhattan  (“Sola en el hotel de la calle del Perdón, los recuerdos con espinas dirán que te he roto el corazón”) comienza con armonías a lo Bacharach que derivan en rock con melancolía fronteriza. Y el álbum termina con Mi vida sin ti  (“Un día más vuelve a empezar, duerme la luna en San Sebastián. Busco café, oigo llover y pienso en ti”), que empieza a ritmo de bossa nova y termina en dance con ambiente marítimo. Es el final de Guapa que, como en otros álbumes de LOVG, tiene escondida una sorpresa. Cuantos cuentos cuento (“Y es que a veces no puedo evitar que se escapen volando mis mil mariposas que sueñan contigo a diario”), es una ranchera por derecho, mariachi y acordeón incluidos, que une sentimientos y culturas.

Producido por Nigel Walker y La Oreja de Van Gogh y grabado en Francia y España, Guapa presenta 12 nuevas canciones y una sorpresa de LOVG en el que es uno de los álbumes más esperados de los últimos años en España y América, donde Argentina, Chile, Colombia, Centroamérica, Ecuador, Estados Unidos, México y Venezuela han certificado con Discos de Platino su alcance popular. De un grupo que cumple diez años de éxitos y lo celebra con un nuevo álbum, el más fuerte y potente de su carrera, dedicado a los que también mantienen ilusiones y esperanzas. Porque, como dice LOVG, Guapa “es la historia de quien hace del tiempo un aliado sigiloso que, cada mañana y frente al espejo del alma, le hará sentirse cada vez un poco más guapa”.